Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Nueva Junta Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Programa de la Semana Cultural "Córdoba de Gala"

Viernes, 27 de enero, 19:30 horas presentación del poemario "Entre perros y ángeles", de Luis María Pérez (Ganador del XXXVIII Premio Juan Bernier de poesía).
Presenta la ateneísta y poeta Pilar Sanabria.

Lunes, 30 de enero, 19:00 horas, presentación del libro "La Herida de Leopoldo de Luis en el Paraíso del Sur" de Juan Ignacio Trillo Huertas.
Intervendrán el autor y Jorge Urrutia (Catedrático Emérito de la Universidad de Madrid Carlos III). Presentará el acto el Vicepresidente del Ateneo y poeta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.

Martes, 1 de febrero, 19:30 horas se presentará el relato "Así, la vida" del narrador, escultor y poeta Ramón Rodríguez Pérez (Ganador del Premio X Concurso de Relatos "Rafael Mir").

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
IX Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Nicolás Alberca de Torres

De Ateneo de Córdoba
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Nicolás Alberca de Torres nació en Aguilar de la Frontera el 10 de septiembre de 1830. Hijo de unos modestos hortelanos, que tuvieron diez vástagos, “la vocación religiosa germinó en su alma en los tiernos años de su infancia”, según J. Palma Varo. Esta vocación y su falta de recursos económicos le hicieron llevar una vida nómada. Así, a los veinte años marchó a Sevilla como sirviente y sacristán del padre Vigueras. Dos años después se trasladó a Córdoba para ingresar como limosnero en el hospital de Jesús Nazareno. En 1854 se estableció en Madrid, logrando ser admitido en la Santa Escuela de Cristo. Con el ingreso en 1856 en el Colegio de Misioneros para Tierra Santa y Marruecos, ubicado en Priego de Cuenca, comenzó a hacerse realidad su sueño vocacional.

Tras ser ordenado sacerdote, marchó a principios de 1859 como misionero franciscano a Damasco, donde “murió gloriosamente por la fe cristiana el 9 de julio de 1860” –como reza, en latín, la lápida conmemorativa existente en la parroquia del Soterraño- a manos de fanáticos musulmanes turcos, junto a otros siete franciscanos, que la Iglesia conoce como “los Mártires de Damasco” y que fueron beatificados por Pío XI en 1926.

Referencia